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martes 22 de diciembre de 2009

Cogiendo Setas en la Luna

Música: Que feras tu de ta vie (Stacey Kent)

"Me gustan las mujeres que tocan instrumentos musicales. Me gusta ver cómo acomodan el violín en el hueco de sus cuellos y mueven el brazo sobre él, deleitarme en sus dedos, como cuando acarician las teclas de un piano, o las cuerdas de una guitarra. Me gusta ver los brazos femeninos desnudos. En ese aspecto soy fetichista. Para mí el pelo de la mujer es un instrumento musical.

Hace años, mientras hacía prácticas en un instituto, la directora me dijo que tenían a un alumno problemático al que no podían enderezar, lo tuve varias horas en la biblioteca, y el chico no paraba de dibujar al carboncillo mientras yo le daba clases de apoyo. La directora siempre me contaba entre risas que el padre de ese chico le decía que su hijo, de mayor, sería un gran artista.

Una vez, cuando cursaba E.G.B., el director llamó a mi padre después de ver el resultado que yo había dado en uno de esos test psicotécnicos que tantos quebraderos de cabeza me daban. Mi padre entró, la puerta del despacho se cerró y yo me quedé esperando como una lechuza en la lobreguez del vestíbulo. Media hora después mi padre y el director salieron sonriendo, se dieron un apretón de manos y se guardaron para siempre lo que hablaron de mí.

Conociendo a mi padre... seguramente que nunca se le ocurrió decirle a ningún director de colegio que yo sería un artista, y es muy probable que nunca tuviera la necesidad, la creencia o el impulso de decirlo, o sí.

Todavía estoy buscando la definición correcta para artista.

A menudo pienso en aquel chaval que querían enderezar, y en los brazos desnudos de una mujer recogiéndose el pelo, recrearme en ellos es como volver a estar solo en mitad de la incertidumbre de aquel vestíbulo, eso... o soñar que estoy cogiendo setas en la superficie de la Luna."

*foto de aquí

jueves 17 de diciembre de 2009

Quizás Unas Lágrimas


"Mi respiración entrecortada,
una sonrisa,
otra,
quizás unas lágrimas.

Una caricia en el rostro,
tu dedo en mis labios,
besos volando,
tu olor en mis manos...
tu vientre hecho lazo."

Ya está. Bueno... borra el quizás de unas lágrimas.
*foto de aquí
-.-

Sigo con la etiqueta Lena (Abril ya está más cerca).

martes 15 de diciembre de 2009

La Delgada Línea Roja


"Cállate. Es absurdo que me mientas.

Sé que piensas en mí cuando te acuestas con otros. Sí, no me mires así. Cuando otras manos te recorren tú aguantas la respiración, cierras los ojos e imaginas que son las mías. Las lenguas de esos inútiles jamás podrán hacer que te corras como lo hizo la mía, ni llegan tan hondo, ni se mueven tan rápido. Las ganas con las que aprietas sus cabezas contra tu coño no son las que empleaste conmigo, y lo sabes.

Mírame.

Todavía te acuerdas de todo, como si hubiera pasado ayer, lo veo reflejado en tu rostro: estás sedienta de mí. No lo niegues con la cabeza, escúchame, ninguno te va a llamar puta como yo lo hago, al oído, casi dejándolo caer en tus cabellos para que lo recojas cuando la noche haya caído por completo.

No llores, cariño.

Ven aquí, ninguno te va a azotar como yo lo hacía, en perfecto equilibrio sobre esa delgada línea roja que hace de frontera entre lo que tú llamas placer y todas las demás zorras que me he follado llaman daño."

-.-

Y más sobre El Hombre Sin Tildes... aquí


*foto de aquí.

jueves 10 de diciembre de 2009

Nieva En Mis Manos


"Lacero mis cuentos con las ganas de tenerte, y
en ellos soplo tus sueños, mis surcos, los besos.
Nieva en mis manos... y es que
Abril nunca estuvo tan lejos"

-.-

Y con esta entrada... estreno nueva etiqueta.


*la foto es un detalle de esta imagen.

viernes 4 de diciembre de 2009

Coitus Interruptus


El otro día comencé a ver fotos antiguas y había una en blanco y negro en la que aparecía yo de pie, sobre un sofá, en calzoncillos (no temáis, yo tenía casi 6 años). Y detrás de mí había un tapiz colgado de la pared. Recuerdo ese tapiz porque me solía subir al sofá, me ponía de cara a él y alzaba los brazos como un obseso compulsivo para acariciarlo. A mi madre le daba un coraje monumental que yo hiciera eso y para dirigirse a mí formaba frases con la palabra telele (¿?). Llegado a este punto he de informaros que yo, de pequeño, hablaba muy poco.

Al cabo de un tiempo me compraron un caballo de juguete, de esos que te montabas y el bicho te balanceaba sin parar.

- ¿No te gusta el caballito? - preguntaba mi madre sonriendo.

Y yo me subía y empezaba a tirar de las riendas y a balancearme como un poseso hasta magullarme las ingles, con tanto ímpetu que ni San Jorge dando muerte al Dragón. Pero luego volvía a mi sofá y levantaba los brazos para seguir adorando a mi tapiz como si fuese mi particular monolito negro.

- Pero, niño, hijo... bájate del sofá, móntate en el caballito, en el caballito...

Pero yo apenas le hacía caso, seguía ahí, subido al sofá a la mínima de cambio, frota que te frota. Y es que a mí no me gustaban los caballos, a mí me gustaba la textura de mi tapiz que, por cierto, era horroroso a morir con esos corceles blancos de fondo galopando sobre un río embravecido...

*foto de aquí

lunes 30 de noviembre de 2009

El Fantasma de Silver Place

(Ya sabes... Apunta al play y dispara, vaquer@)

Música: Man with Harmonica (Ennio Morricone)

Aún no se había apretado un sólo gatillo en la calle principal de Silver Place pero, al respirar, el aire ya quemaba a fuego y a pólvora. Una repentina corriente de viento remolineó en torno a sus piernas y un puñado de arena seca levantó el vuelo, dispersándose en una nube difusa a la altura de su cabeza.

Las espuelas del sheriff brillaron en plata sucia, ensangrentadas en rojo por los golpes que le había dado al vientre de su caballo. No quería llegar tarde a la cita y ahora esperaba temblando en mitad de la calle.

La barbería había cerrado, los establos eran sepulcros, ni el vaho matutino de los caballos irrumpía en el viento. La cantina era un desierto de borrachos abstemios, y en el burdel las putas se vistieron de negro y se convirtieron en monjas de clausura que rezaban salmos rotos en silencio.

El viento silbó un nuevo remolino y unos rastrojos secos barrieron el camino plagado de nubes que llevaba a Wichita Lake, nido de cuervos. Entre el sheriff y el final del camino sólo había lugar para el miedo. Entonces un rayo de sol se filtró entre las nubes grises y cayó sobre un jinete negro. Apareció lento, como un fantasma sobre la línea del horizonte, como surgido de la tierra roja del infierno. Espoleó a su corcel y se dirigió al pueblo, donde las gotas de lluvia comenzaban a mojar los tablones de las casas.

"El dinero en dos sacos, a treinta yardas del poste de telégrafos". Esa era la regla. El espectro negro llegó a la altura de ellos y se inclinó sobre su montura para recoger el botín. Cruzó la calle como una exhalación y desapareció. Y Silver Place volvió a la vida.

Una vez lejos, el jinete bajó de su caballo, se acercó al borde del río y dibujó una sonrisa reflejada en el agua al recordar cómo le llamaban... William H. Bonney, aunque de niño no tenía nada. Se quitó el sombrero y una melena rubia cayó en cascada sobre sus hombros, luego se arrodilló sobre unas rocas. Se moría de ganas por darse un buen baño, así que se quitó el guardapolvo, se desabrochó el chaleco, sacó su cuchillo y comenzó a cortar las vendas que apretaban sus pechos.

-.-

Y más sobre El Hombre Sin Tildes... aquí.


* foto de aquí.

martes 24 de noviembre de 2009

Porca Miseria


Música: Metallica - Nothing Else Matters
Letra

"¿Todavía te acuerdas de mí? Me dejaste tirada hace justo un año, aunque puede que creas que ha pasado algo menos. Pero yo recuerdo la fecha perfectamente. No te voy a refrescar la memoria con los desplantes que me hiciste. Con cada una de las veces que te supliqué al teléfono que me tuvieras en cuenta, la de veces que quise ir a verte y tú te quedabas en silencio al otro lado, y cuando me colgabas y me dejabas llorando reías como una hiena a cara de tus efímeras conquistas que todo estaba perfecto.

Algún día pagarás por tus desplantes, mi suerte es no estar para verlo porque... soy humana y me dolería ver cómo sufres de otra lo que yo te he sufrido. Ya no me duelen ni tus te amo ni las canciones que escuchábamos, y casi no recuerdo de qué color era la corbata que te manché con el carmín de mi primer beso. Tengo que esforzarme en recordar tus dedos comiendo o el candor de tu aliento... cuando me viene lo siento como un hedor a podredumbre, a carne putrefacta pegada a huesos.

Lo querías todo, me querías toda, me ofrecí entera y me cortaste en rodajas cuando ya no te hacía falta. Titiritero, farsante, vendedor gratuito de palabras y falsa percha de disfraces vistosos y escondidos tras la peor de las mentiras. Sólo eres un jugador nefasto que apuesta por intuición para retirar las cartas luego.

Un peter pan de plástico.

Y, si lo pienso bien, una puta al fin y al cabo. Eres una puta que se vende a todos por gusto y barato; la mayor de las sucias putas de deslucido lujo encerrada en un cuerpo de hombre sin escrúpulos."

*foto de aquí.

miércoles 18 de noviembre de 2009

El Demonio No Te Reconocería...

(Lee este relato mientras escuchas esta canción. Es probable que tengas que tener cuenta en imeem para oírla por completo)

"Es ahora, envuelto en la oscuridad de este cuarto y mientras apago mi último cigarrillo, cuando recuerdo lo que nos decíamos por debajo de las sábanas, cosas que se escurrían entre nuestras sonrisas y la irrealidad vivida. El rencor disfrazado de caricias revestía nuestras pieles tapando todo lo verdadero, como las cortezas protegen a los árboles de la desidia.

"Deja de escribir esas cosas" dijiste.

Y yo lo único que quería era sentarme en aquel taburete y verte salir del baño, desnuda, mojada de arriba a abajo. Nunca lo permitiste... nunca.

"¿Dejarás de escribir?" preguntaste.

Espero que lo pienso en un susurro (sólo para mí):
Antes muerto.

Y tras mi silencio te deslizaste como una serpiente y te enroscaste a mi cuerpo para ahogar tu deseo y paralizar mis movimientos. Mi pluma cayó al suelo y la tinta de mi libreta se secó en un destierro.

Eras lengua bífida.
Eras Eva del revés y el mismísimo Demonio del derecho.
Eras... ya ni lo recuerdo.

Y a mi cabeza volvieron todos mis despertares de corazón latiendo con fuerza, agolpado en mi garganta. Tú no lo sabes pero en esta partida soy yo el que guarda el último As en la manga de mi chaqueta.

Y puedes vestirte de dama,
puedes vestirte de clave de sol,
puedes hacerlo de estrella,
puedes vestirte toda tú... de amor.
Puedes vestirte de piedra,
y pasar desapercibida,
o enfundarte el vestido más bello que tengas que...

... como dice la canción:
El Demonio no te reconocería... pero yo sí."

*foto de aquí

jueves 12 de noviembre de 2009

El Hombre de la Lluvia


"En una casa cualquiera de un pueblo cualquiera y de un país cualquiera vivía un hombre solo, que podía haber pasado por un hombre cualquiera si no fuese porque era el fotógrafo del pueblo. Una tarde decidió salir a fotografiar la lluvia, quería guardar en la retina de su cámara las gotas cayendo del cielo.

Salió sin paraguas y la lluvia le empapó por completo, de la piel a los huesos, y al llegar a su casa quiso secarse y no pudo. Se quitó su ropa y, desnudo, se frotó con una toalla... pero las gotas de lluvia siguieron impregnadas sobre su piel. Las veía sobre ella como si todavía estuvieran cayendo del cielo, a la misma velocidad, enturbiaban su torso, su cara, sus piernas y brazos.

En los días siguientes el fotógrafo volvió a salir a la calle, y bajo su lluvia la gente dejó de distinguir su silueta, formada por completo por gotas cayendo... imposibles de secar. Se estaba perdiendo debajo de ellas.

El hombre se buscó en fotos que se había hecho, en retratos, en libros, en vídeos, incluso en escritos y recuerdos. Se miraba al espejo y era sólo lluvia cayendo. Entonces miró de frente a su cámara y se vio allí reflejado, en la retina del ojo que formaba el objetivo. Allí dentro estaba todo lo que había sido.

Afuera...
... sólo quedaba la lluvia cayendo en el lugar de su cuerpo."

*foto de aquí

jueves 5 de noviembre de 2009

En Crisis de Ti


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